martes, 27 de diciembre de 2011

La misteriosa bola espacial que cayó en la sabana de Namibia

Cuando Jamie Uys escribió la película 'Los dioses deben estar locos', sobre una botella de refresco que cae en un poblado bosquimano y cómo el misterioso objeto les cambia la vida, no imaginaba que tres décadas después un artefacto metálico encontrado en la sabana africanaresucitaría su argumento, en este caso con un final aún cargado de incertidumbre.

Ahora se ha sabido que el mes pasado, en una aldea remota del norte de Namibia, a unos 750 kilómetros de la capital, Windhoek, se encontró una bola de metal de unos 35 centímetros de circunferencia y unos seis kilos de peso. Los habitantes, cinco días antes, habían escuchado una serie de pequeñas explosiones a unos cinco kilómetros de distancia, justo en la zona donde luego se localizó la bola de metal.

La bola está vacía por dentro, tiene dos hemisferios soldados y ha sido realizada por una aleación de metales realizada por seres humanos, según informó a la agencia AFP el jefe de la policía científica del país africano, Pablo Ludik. Una vez analizada por algunos expertos, se ha concluido que es segura, aunque no se sabe con certeza su origen.


El tanque de un cohete Ariane 5. | Astrium

De hecho, las autoridades de Namibia no han tardado en comunicar el hallazgo a la NASA y a la Agencia Espacial Europea (ESA) para que les confirmen si se podría tratar de basura espacial, dado que en su caída provocó un cráter de 3,8 metros de diámetro y 33 centímetros de profundidad.

También es ésta la explicación que defiende el bloguero Adrian Chen, en la web de blogs Gatwker. Chen ha identificado una bola idéntica en los cohetes que la compañía Astrium fabrica para poner en órbita los satélites artificiales. Se trataría de un depósito de combustible capaz de contener unos 39 litros. En concreto, la bola parece una hermana gemela de la que llevan por Ariane 5. De confirmarse este origen, sería la prueba de que sobre nuestras cabezas vuela una basura espacial que, en ocasiones, no se desintegra al traspasar la atmósfera, como sería previsible, y que nos puede caer encima.

Es más: parece que no es la primera vez que caen este tipo de bólidos desde el espacio porque bolas similares ya se han encontrado en el sur de África, Australia y Latinoamérica en los últimos 20 años, según los datos que las autoridades de Namibia han recopilado en internet.

Los que las encontraron tuvieron claro que no eran "un regalo de los dioses".

Contacte con el autor del artículo vía Twitter. @Rosa M. Tristan

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